Mostrando entradas con la etiqueta Virginia Rodriguez Macias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Virginia Rodriguez Macias. Mostrar todas las entradas

Antropología crítica y el hundimiento del mito civilizador occidental.


La incuestionada superioridad de la civilización occidental se agota con el movimiento de liberación del Tercer Mundo, la entrada de estas sociedades como sujetos  autónomos de la Historia pone un interrogante sobre la naturaleza universal de la narración e interpretación de una Historia, de la cual, Occidente se ha encargado de modo exclusivo, durante mucho tiempo de adueñarse. De este modo se inicia una posición crítica sobre la postulación antropológica llevada a cabo, por los antropólogos indigenistas, que teorizarán más tarde sobre la descolonización y que rechazan en bloque y de manera radical la civilización occidental, la dominación ejercida por ésta y reclaman, que sería imprescindible recabar la Historia humana a partir del momento en que Europa (Occidente) la deja abandonada en su afán de reducirla y simplificarla en múltiples facetas.
La unión de todos estos elementos, determina lo que se viene a denominar la crisis de la antropología moderna y el arranque de una crítica antropológica, ahonda en los ideales en los que descansa la concepción burguesa de hombre y sociedad. Un autor muy destacado en estas teoría críticas sería el antropólogo R.Jaulin, que expresó entre otras la idea de que el peso demográfico de otras civilizaciones, les permitirá cualquiera sea la presión del imperialismo, volver a encontrar la autenticidad, este sería el caso de los indios andinos al tiempo que los del Amazonas están condenados a la muerte cultural.

El punto de arranque de esta rama crítica es la denuncia al arrasamiento colonial y de sus consecuencias, destrucción de sociedades y culturas, un imperialismo desmedido de la civilización occidental; destrucción de pequeños grupos de sociedades juzgadas, en el sometimiento colonial, de marginales, por ejemplo y un claro caso los anteriormente citados indios del Amazonas. La etnología, (en este caso la colonial), que es la ciencia que se encarga del estudio y comparación de los pueblos primitivos y actuales, no denunció este atrofiamiento antropológico, que sólo se encerró en sí mismo en el halo occidental de juzgamiento de las demás civilizaciones no desarrolladas a su nivel y la deshumanización de la naturaleza de tales pueblos.

En tal, esta crisis de la antropología no hizo más que crear la idea de distintas formas de naturaleza humana, civilizaciones enfocadas en dos vertientes la civilización blanca y la del indiginismo, por otra parte, la sociedad que nos toca, blanca, autora de la criminalidad cultural, el etnocidio, extensión de nosotros mismos a un modelo contradictorio y reeducable a nuestra imagen y semejanza, llegamos así al problema de esta ciencia, la constitución de una antropología que lejos de construir una teoría general de las sociedades, crea una teoría a partir de la nuestra.

A modo de conclusión, reconstruir distintas civilizaciones a base de fragmentos de la nuestra resulta absurdo como una vuelta a nuestros pasados coloniales, ¿cuántos pueblos y con ellos culturas estarán disfrazadas bajo reglas impuestas por nosotros y que no llegarán a conocerse tal y como fueron realmente? ¿Nos gustaría que fuéramos recordados por los que dieron fin a nuestra cultura y desarrollo como tales?

Virginia Rodríguez Macías

Grado Derecho UEX: Artículos y relatos cortos

Grado Derecho UEX: Artículos y relatos cortos:


El Español o el EsPPañol

Gracias a nuestra conseguida Democracia, reducida a la mínima participación del populacho, me encuentro en medio de un acto político-electoral del Partido Popular. Se puede notar ese ambiente apoteósico y triunfalista, al igual que ese cazador que imagina su presa exhibida antes de que la pólvora de su escopeta haga el resto.
Escuché con atención los mensajes de aquellos políticos, me gustaron ciertas reflexiones y me disgustaron la mayoría de ellas, ideologías aparte, lo que más me llamó la atención y mosqueó mi plácida velada de tintes azules, más que entender lo que me querían transmitir esos políticos, fue… ¿y si me explicarán mejor, porque están politizando con tan poco disimulo la bandera nacional? Tengo que decir que no me pilló de sorpresa, sólo hay que acudir a las noticias para verlo en numerosas manifestaciones mayoritarias de simpatizantes de dicho partido, celebraciones electorales y demás mítines políticos, para darse cuenta. 
En medio del aplauso que clausuraba dicho evento, tantas banderas de gaviotas ondeantes como banderas de España, llegue a preguntar si me encontraba en el mitin de un partido más de la democracia española o en el del partido de la democracia española… aquí mi duda.
He de decir y reflexionar, si una persona de cualquier otra ideología es más o menos español que el señor o la señora del Partido Popular, la ecuación perfecta parece ser PP= España, pero como cualquier otro partido democrático, no sólo ustedes. Es perfecto acudir a nuestra roja y gualda para reivindicar el patriotismo, que para algo, bueno o malo somos españoles.
Ojala empuñar una bandera nacional signifique ser o sentirse de este país que compartimos todos, y no ser y sentirse de una determinada ideología política.

Virginia Rodriguez Macias